Editorial

Me voy o me quedo

Desde que somos pequeños nos llenan la cabeza con que trabajar por lo que uno quiere, a la larga, tiene sus recompensas. Que todo el esfuerzo que uno hace tiene su propósito. Pero, ¿qué propósitos? ¿qué recompensas?

Cuando creces te das cuenta que no basta con tener excelentes calificaciones ni un impecable promedio. A la hora de la verdad, si no tienes cierta experiencia no te quieren aceptar en ¨x¨ o ¨y¨ trabajo. Entonces nos preguntamos, ¿cómo voy a crear la experiencia si no me das la oportunidad? Es frustrante que poco a poco la ilusión de esa posición -la cual has anhelado desde que comenzaste la vida universitaria y en ciertas ocasiones desde antes- se desvanece. Que no importa cuán centrado estuviste en tus estudios ni cuántos ¨jangueos¨ evadiste -arriesgando por completo tu vida social- para estudiar porque en este País todo se consigue por ¨pala¨. Lamentablemente en muchas profesiones -no en todas- si no tienes a alguien adentro, básicamente estás perdiendo tu tiempo. El mundo laboral se ha vuelto tan competitivo que muchos optan por irse a trabajar de manera independiente, crear su propia micro empresa. Ya nadie quiere trabajar para nadie, ahora todos quieren ser sus propios patronos. Ese es el ¨goal¨ de esta generación y de las que les sigue. Está ¨nice¨, querer tener algo propio y promover lo local. No quiero sonar negativa, pero, ¿quién lo apoya? ¿Las mismas personas que prefieren hacer sus compras en Walmart porque los precios son más bajos? Los mismos que dicen ser ¨boricuas hasta en la Luna¨. No los culpo, uno se arropa hasta donde dé la sábana. Pero, ¿qué pasa con los jóvenes que quieren echar hacia adelante este País? Esos que no consiguen empleo porque el de 60 años se rehúsa a renunciar al trono, a dejar ese cheque que viene gordo porque no hay quien les quite el ¨standing¨ de vida que llevan. No se dignan a darle la oportunidad a uno que viene de abajo y que con tantos avances tecnológicos, quizá esté más preparado y recuerden que ¨mientras más preparado estés, mejor¨, pero este País no se rige por esa norma que es tan sencilla y lógica a seguir. Por esto y muchas razones más dicen, ¿me quedo o me voy? Entonces, cuando se van fuera de la Isla porque les ofrecen un mejor futuro, o por lo menos algo seguro, los critican. Critican que velen por su propio bien. Critican que escojan una mejor calidad de vida. Critican que prefieran aceptar el lugar que merecen de acuerdo a su ardua preparación. Pero, ¿a quién queremos engañar?, si es que aquí regalan los puestos de trabajo al amigo de fulano como si fuera un regalo de Navidad. Amo mi Isla, adoro Puerto Rico, el hecho que podemos llegar a la playa en cuestión de minutos es una delicia, es un pro, pero de eso no se vive. Los jóvenes nos encontramos en una constante lucha en el campo laboral, que al final terminamos gastando todas las energías tratando de conseguir cierto ¨standing¨ de vida, y olvidamos disfrutar del proceso al punto de no tener calidad de vida. La vida de un joven, una batalla que no termina.

5 comentarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s